martes, 7 de febrero de 2012

Hoy mi mejor amiga cumple 18 años.




Desde que somos pequeños los 18 años son como una meta, ya a partir de ahí nos da igual si cumplir 19, 20, 21… pero los dieciocho…. Esos son los años más esperados. Cuando tenga dieciocho me sacaré el carnet, me compraré un coche, podré pedir alcohol en los bares y entrar a discotecas importantes, viajaré con mis amigas, votaré en las elecciones y  me haré un tatuaje. Cuando tenga dieciocho  haré lo que quiera, cuando quiera, sin tener que depender de la opinión de mis padres. Ninguno nos paramos a pensar que tener dieciocho años implica mayoría de edad, responsabilidad, autocontrol, madurez, diversión, pero con prudencia. Implica asentar bien los pies en el suelo para no caernos.
Hoy mi mejor amiga cumple 18 años, y aún me acuerdo del primer cumpleaños que viví con ella…. sus 15 añitos, el día que empecé a tener confianza con ella, la primera vez que bebí y me emborraché , la primera vez que hice la tonta sin importarme lo que pudiera pensar la gente: toqué la guitarra, busqué cobertura con un vaso de plástico, serví  de guardaespaldas, me monté en un coche viejo, canté, me reí, me confesé ….. ¿y sabe qué era lo más importante? Ella estaba a mi lado.

Hoy mi mejor amiga cumple 18 años, y no sé qué escribir en su carta, no sé cómo explicarle con las palabras exactas que todos los días le doy las gracias a ese “quiensabequé” que ha hecho que nos encontremos,  no sé cómo explicarle para que entienda que aunque no la conozca de toda la vida, aunque no lleve mi sangre, ella es una de las pocas personas por las que no me pensaría dar la vida.

No sé qué palabras escribir para que no dude de que voy a estar siempre por muy lejos que la vida nos lleve, para que confíe en mi, para que cuente conmigo, para que no se le acabe la esperanza, porque ella es mi mejor amiga, la que destaca entre todas, la única capaz de hacerme sonreír cuando estoy mal, la única capaz de secarme las lágrimas que se esconden dentro, esas que nadie ve, excepto ella. La única que puede hacerme sentir que no  estoy sola en una habitación vacía. Ella es la persona que hace que no pierda la esperanza por las cosas duraderas. Yo hace cuatro años me arriesgué a poner la mano en el fuego por nuestra amistad, porque duraría, porque esta no era como las demás, esta era especial, no una amistad cualquiera, ¿ y sabe qué? Hoy mi mano sigue en el fuego… ese que  a veces me ha dado calor, pero nunca me ha quemado.

Hoy mi mejor amiga cumple 18 años, y no sé cómo decirle que tenga cuidado, que ande despacio, paso a paso… que no hay prisas para hacerse mayor.  
Ayúdeme a explicarle que quiero seguir junto a ella durante muchos años, que si me echa de su vida me muero, explíquele que no quiero distanciarme, que prometo llamar más  al angelito con cola  si tenemos algún problema, que buscaré a Rodolfo y Eva si todavía no han aparecido, volveré a llamarla por walkie talkie para recordarle que su tortuga veloz la quiere mucho, y  prometo castigar al mono si se vuelve a llevar la nave. Porque esas éramos nosotras, dos chicas que lograron apartar los problemas para crear un mundo de fantasía que consiguiera evadirlas del mundo real

Hoy mi mejor amiga cumple 18 años  y no sé como agradecerle que haya cambiado mi vida. 

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